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Minecraft, una nueva forma de mirar el videojuego

 

Cualquiera cuando lea el título podría pensar que lo que voy a tratar de abordar en esta pequeña reflexión es el alcance de Minecraft como videojuego dentro del propio ámbito de los videojuegos, sin embargo, quien entre a leer con esa pretensión en la cabeza habrá de dejarla atrás, después de cruzar el umbral del este párrafo. No voy a hablar del Minecraft como juego, cosa que indudablemente tiene su miga y que en la actualidad genera ríos de tinta física y virtual (artículos de pedagogía, GameStudies, prensa especializada en el ámbito del videojuego… los ejemplos son muchos) De lo que quiero tratar aquí, como he dicho, no es del videojuego en cuestión, sino de la comunidad en torno a ese videojuego, concretamente la que atañe a los y las más jóvenes; para ello, antes de comenzar, me gustaría cambiar, si me permitís, radicalmente de tema para poder mostraros con detenimiento cuál es mi pretensión.

Hablemos de imaginarios: ¿qué es un imaginario? Un imaginario es algo que todos y todas nosotras usamos habitualmente, supone una forma de pensar los conceptos, y en el último extremo, de pensar lo ‘’real’’. Sin los imaginarios nos perderíamos, pues no tendríamos asignada la imagen referencial de nada a ningún concepto, es decir, nuestro mapa mental carecería de ningún punto al cual hacer alusión, sería como intentar representarse qué es un elefante sin tener la imagen de ninguno. Dado que en nuestro imaginario colectivo está muy presente la imagen del elefante, tratad de hacer el esfuerzo contrario: imaginaos un animal cuadrúpedo, con colmillos largos, tompa, grandes orejas, de una proporción desmesurada, todo esto, sin ponerle, ni asociarle en el proceso la imagen de un elefante, porque no es un elefante. Si os resulta difícil o no conseguís disociar por completo el concepto (y lo que abarca, es decir, su descripción concreta) de la imagen, es perfectamente normal, y es porque todas y todos participamos de un cierto imaginario colectivo.

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Como hemos dicho, el imaginario es esa asociación de imágenes contenidas en un concepto, ese pensar en una cosa con cuatro patas y una tabla cuando decimos mesa, o si le añadimos respaldo, cuando decimos silla. O conceptos más puros si los preferís: el pensar en el símbolo ‘’1’’ cuando decimos el concepto uno, o en la figura del triángulo cuando alguien nos habla de estos. Este esfuerzo no es sólo un algo que tiene que ver con lo meramente conceptual, sino que además tiene que ver con lo material. Como bien señaló un tipo llamado Castoriadis, esta realidad de lo dado afecta a los conceptos de tal modo que los ubicamos junto con la imagen del objeto al que designan (de ahí el nombre de imaginario). Sin embargo, a la vez, tratamos de que el objeto se ajuste lo máximo posible al mismo concepto: ubicamos de esta forma ciertas maneras de relacionarnos con lo físico, por ejemplo con los cuerpos, pudiendo identificar qué es ‘’un cuerpo de mujer’’ y ‘’un cuerpo de hombre’’ siguiendo los modelos prototípicos de nuestro imaginario (esto lo sitúo sólo como ejemplo, no quiero entrar aquí a abrir esta polémica, comprendedlo, me es un material muy valioso para otros artículos que no quiero gastar tan rápido) Sin embargo, además de esta forma relacional, el imaginario colectivo tiene otro papel fundamental dentro de la cultura: dar a las diversas mitologías de un cierto momento histórico, una apariencia icónica determinada. Y es aquí, aunque no lo creáis todavía, donde entra Minecraft.

Minecraft es un videojuego de éxito innegable, a lo largo de sus seis años de vida ha producido millones de ventas y ha pasado de plataforma en plataforma saltando incluso desde el ordenador y las videoconsolas hasta los dispositivos móviles. En su trasiego por las diferentes plataformas, así como por la historia del videojuego ha creado una enorme comunidad viva y múltiple que se compone de millones de fans del título a lo largo del globo, millares de servidores en línea, foros e incluso, toda una comunidad de desarrollo de material adicional para el videojuego como mods, packs de texturas, shaders, etc. Además posee el enorme potencial de albergar dentro de sí y de darle a su comunidad la posibilidad de hacer Ciencia y Tecnología, creando de esta forma auténticas locuras como ordenadores o impresoras completamente funcionales insertos dentro de las propias proposiciones de las mecánicas de juego.

 

Artículo escrito por Mikel Gómez Elzaurdía, coordinador de Gamestrar(t) Madrid, para Citadel Games y publicado posteriormente en Vadejuegos.

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